Café Tata Leo nace en Rumiyaku, Huila, por manos que entienden la siembra como una relación de cuidado con la tierra, el agua y la memoria del pueblo Yanakuna. Más que un producto, este café recoge un proceso familiar y territorial donde el trabajo campesino e indígena sostiene saberes, economías locales y formas de habitar el Macizo colombiano con respeto por la vida. En Pensar Verde lo destacamos porque hace parte de nuestros acuerdos de comercio justo: reconocemos no solo el grano, sino también el tiempo, el conocimiento, el territorio y los costos muchas veces invisibles que hay detrás de cada cosecha. Cada taza de Café Tata Leo es una invitación a apoyar economías cuidadoras y a saborear un café con historia, arraigo y dignidad.




